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viernes, 6 de diciembre de 2013

EL SEÑOR JOSE ANTONIO LA EXTRAÑA DEMASIADO, SEÑORA.

El señor José Antonio sale de trabajar y en la vereda se afloja el nudo de la corbata, cuelga el saco entre las correas del portafolio y cruza la calle sosteniéndose el sombrero porque hay viento norte y lo primero que hace en la otra vereda, es tocar el timbre de la casa de unos vecinos y salir corriendo hasta la esquina. Hace el famoso "ring raje" de los niños.

En la esquina hay un quiosco, antes compraba cigarrillos, ahora compra caramelos de menta, el mostrador del local tiene un cartelito que reza: "No apoyarse" pero el formidable señor José Antonio clava sus codos allí y pide que le carguen crédito al teléfono celular. Le entregan un ticket que convierte en un bollito de papel y lo arroja al aire, cuando éste cae le empalma un puntapié que lo arroja al medio de la calle donde es pisado cientos de veces por los automóviles que pasan por la arteria. 

En la puerta de un negocio salen a saludarlo y le palmean la espalda mientras él levanta un dedo pulgar, en señal de que todo está bien, a pesar del calor.

Cruza nuevamente por la esquina acompañando una pareja de ancianos, entre el sonar de bocinas escandalosas.

Toma agua de un bebedero en la plaza, y camina entre las mantas con cuidado para no pisar los artículos artesanales expuestos a la venta, en el piso.

Le sonríe a todas las personas, y se detiene a ver como dos niños con tres naranjas cada uno, hacen malabares para recibir alguna moneda en recompensa por sus habilidades. 

A la próxima espera del semáforo, en la calle, están ahora los dos niños y él haciendo malabares, los tres juntos, parados frente a los automóviles.

Los tres malabaristas  arrojan las naranjas al aire, golpetean las manos y las reciben. 
Los tres malabaristas sueltan las naranjas al aire, golpetean las manos y giran a la derecha y las reciben. 
Los tres malabaristas nuevamente arrojan las naranjas al aire, golpetean las manos y esta vez giran a la izquierda y las reciben.
Hacen un paso de baile y las naranjas vuelan.

El semáforo habilita el paso pero nadie se mueve, todos miran absortos la coreografía espontánea y alegre.
Los niños recibieron sus naranjas en las manos bien abiertas, y las naranjas que usaba el señor José Antonio quedaron suspendidas en el aire. 

Todos los automovilistas ayudan a los niños en el intento de recuperar las naranjas flotantes, saltando y hasta subiéndose unos encimas de otros, algunas personas sacan fotos del acontecimiento, mientras él se escapa entre la multitud.

Aparecen los inspectores de Tránsito que recorren la zona y también llega la policía para poner un poco de orden en el lugar.

Cuando llegó al bar a tomar algo conmigo, se echó el sombrero para atrás, se puso los anteojos para leer, le regaló una flor a la camarera -que no se de dónde diablos la sacó- y ella le agradece con un beso en la mejilla. Toma el diario de la mañana que estaba en la mesa, y empieza a leerlo desde la última página, mientras yo pedía algo para tomar.

Tomamos una cerveza "geladinha" en silencio, espiando hacia la alborotada esquina.

Al final le hablé, sin mucho entusiasmo, le dije lo de las naranjas suspendidas en el aire.
Antes duraban más tiempo, ya se van a caer -me respondió-. 

Eso no es nada -me dijo- ¿Y cuando el Gran Capitán Don Jerónimo Luis de Cabrera fundador de mi querida ciudad, me hablaba, me contaba cosas? -golpea la mesa, exasperado-. 

¿Y cuando los papeles pegados en la pared del bar La Alameda se convirtieron en palomas y salieron volando a buscar los destinatarios de esos mensajes porque yo dejé la puerta abierta?

¿Y cuando las botellas de plástico se hicieron globos de colores y salieron de La Cañada y formaron un arco iris desde Barrio Güemes a Alberdi?

¿Y cuando la estatua de Vélez Sársfield, seguía con los pies los ritmos que ella bailaba en su plaza, frente al Patio Olmos? 

¿Y cuando tocó en la plaza mayor la gran orquesta de los músicos callejeros de la peatonal, sólo porque ella y yo nos tomamos un cafecito mirándonos a los ojos?

¡Eso era magia amigo! -me dijo mientras arrojaba al aire el periódico que se hizo barrilete inalcanzable por el viento norte-.
Cuando ella caminaba a mi lado y nos tomábamos de la mano, había magia.
Allí había mucha magia, amigo.

Y si la ves por ahí, ya sabes.  Dile que la extraño demasiado.
Mientras tanto... ¡Qué son tres miserables naranjas suspendidas en el aire! 






diceelwalter@gmail.com  2013
imagen Google flickrhimend.net
Tema musical: "Antonio's song" (Autor Michael franks)
Artista: Till Brönner (Тиль Броннер)

Gentileza: YouTube (art kosekoma)




4 comentarios:

  1. muy particular el señor jose antonio ¡ me encanta!!. hoy mis saluditos son para él. susana zazzetti.

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    1. Gracias Susana, el sr. joséantonio a avanzado en el cariño de la gente que de mi se han olvidado. Un abrazo!

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  2. Ronda alguna esperanzita para devolverle la magia??? Stella Mairis

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    1. La magia siempre estuvo, está. Gracias por leerme!!! Un abrazo!!!!

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