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viernes, 30 de agosto de 2013

MERCEDES

Recuerdo como el sol pintaba las sierras, 
a medida que avanzaba.

Y que el rocío, adormecido en los rosales,
pausadamente se secaba.

El patio estaba fresco, 
esparciendo los aromas de la mañana.

Y las palomas entre las plantas,
se enseñoreaban.

Daba gusto tomar mates con menta,
bajo la parra.

Allá al fondo, mi abuela esparcía maíz y migajas.
Yo la miraba. 

Salieron las gallinas todas juntas, alborotadas,
a ofrecerle algunos huevos para su canasta.

A mi me parecía, siendo niño,
que ella, agradecida les hablaba.

Como un lejano susurro.
Eso, me parece que le escuchaba.

Ibarrechea
diceelwalter@gmail.com

2 comentarios:

  1. Hermoso, Walter! Un canto al recuerdo de los sencillos asombros de la infancia. Un abrazo.

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  2. Gracias Daniel, mi escritorio por momentos tuvo un cierto aroma a peperina... Un abrazo!!!

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