OPINIÓN
En el caso del dique y su entorno extraejidal, la competencia de la Municipalidad de Cruz del Eje es de carácter limitado, concurrente y de concertación, sujeta a la delegación expresa de facultades por parte del gobierno provincial
Esto viene porque consulté con una arquitecta amiga y ella me dijo algo parecido a que en el ámbito de la arquitectura, el urbanismo y el derecho municipal, se conoce a este concepto como enclave territorial o suelo extraejidal con régimen de tutela especial.
O sea, basta de ¡Gracias Raschetti! Cuando es la provincia la que pone el lomo.
Cuando una ciudad tiene la obligación legal o administrativa de mantener un sitio de gran valor patrimonial, ambiental o turístico que se encuentra fuera de su límite político-territorial (ejido), se suelen utilizar los siguientes términos: Enclave extraejidal. Zona de preservación / Amortiguamiento regional.
Estas son áreas fuera del ejido urbano que la ciudad debe proteger o mantener para garantizar servicios ecosistémicos, históricos o de infraestructura (por ejemplo, un parque nacional colindante, un dique o un monumento histórico). En el caso del dique y su entorno extraejidal, la competencia de la Municipalidad de Cruz del Eje es de carácter limitado, concurrente y de concertación, sujeta a la delegación expresa de facultades por parte del gobierno provincial.
¿Alguien sabe de alguna delegación expresa de facultades de la provincia al municipio?
Pero, ¿qué dice la Carta Orgánica?
Si leemos la Carta Orgánica, en el Título Tercero, Capítulo I, Artículo 29 Ambiente, veremos que "el Municipio propende a: Proteger los ecosistemas naturales y asegurar los procesos ecológicos que en ellos se generan. Por ordenanza se determinará las áreas de conservación que contengan fauna y flora silvestre, rasgos fisiográficos, bellezas escénicas, y en su caso, los reservorios culturales, históricos y arqueológicos, propendiendo a perpetuarlos sin detrimento y estableciendo un uso que respete su integridad".
¿Y qué carajo hace la construcción del hotel Perilago en reservorios culturales e históricos?
¿En qué concepto de la tutela especial se respeta la integridad del ecosistema?
¿Que se entiende por perpetuarlos sin detrimento?
Si yo me vestía de verde y me paraba en el exH Club, ¿me pasaban la motosierra por las rodillas en nombre de la protección del ecosistema, como talaron a los árboles?
Y eso que tenemos un intendente que desesperado por congraciarse con el gobernadorísimo se dedicó exclusivamente al dique, y nosotros pensábamos que iba a cumplimentar con las normativas, pero no. Y entonces claro, para estos lados no viene, porque no le da la dureza de la cara para caminar por las calles llenas de baches, por la mugre del cementerio, ni camina junto a los integrantes de la Mesa de Catástrofes catastróficas para ver los desagües sin limpiar, y tampoco sabe lo que es esperar el colectivo como el resto de los mortales.
Solo se dedica a la servidumbre administrativa. Se ampara en el marco jurídico que obliga a una administración a intervenir, mantener o custodiar un bien que formalmente no está dentro del suelo urbanizable tradicional, como si eso beneficiara a toda la comunidad.
Que levante la mano quién de esta bendita ciudad se beneficia con el hotel y la tala de árboles del exH Club. ¿Solo los hoteleros o todos? ¿Se beneficia doña Rosa que camina 18 cuadras de tierra poceada buscando un cajero para cobrar su pensión? ¿Doña Rosa no tiene tutela y el dique si? ¿No tiene don Raúl, políticos que piensen en él y en los 50.000 ciudadanos más?
El intendente Renato Raschetti pasará a la historia por darle la espalda a sus ciudadanos, a la ciudad. Solo se ha llenado la boca hablando del inexistente potencial turístico del dique. Pero también pasarán a la historia el pelotón de torpes aplaudidores que enrojecen sus manos para justificarlo, y de "comunicadores sociales" cómplices que solo dan la cara para adularlo, que no tienen la capacidad intelectual de escribir ni firmar sus notas. Ni hacen referencia a la problemática diaria y sufrida de los ciudadanos. En eso no se meten.
Qué poca dignidad, que rol tan ingrato tienen los aduladores. ¿Quién de estos aplaudidores seriales genera cientos de puestos de trabajo permanente? ¿Quién mejora las cosas de esta ciudad por arrodillarse a aplaudir? ¿Quién les puede creer?
Pero este fenómeno —como bien señala el periodista Gustavo González en Perfil—, se repite con cada gobierno. El inquilino anterior de la casa de las calles Cáceres y Edison, Claudio Farías, también lograba rodearse de aduladores que lo acompañaban acto tras acto.
Siempre me hago una pregunta: ¿Los aplauden por miedo o por conveniencia? Porque ideales ya no hay, mucho menos sentido de pertenencia a un partido. Miremos las últimas elecciones, sino.
Miedo y conveniencia. ¿Qué es miedo? ¿Cuestionar las cosas solo en privado? ¿Conveniencia sería no perder el beneficio de pasar a retirar el cheque?
Pasarán todos a la historia. Cada uno sabe que no estará en el lugar que anhelaba, y que será prontamente olvidado, como se olvida a los incapaces, a los fracasados.
Hay un graffiti en una pared de mi Córdoba: "Dios nos dice que debemos leer dos libros. La Biblia, que enseña sobre el amor y el Kamasutra, que nos dice cómo hacerlo". En Cruz del Eje debiéramos leer la Carta Orgánica —cosa que ni los concejales hacen—, pero debiéramos leerla para amar a esta ciudad. Y luego leer las promesas de campaña de este intendente del dique, en una de ésas alguien, leyéndolas 80 veces, encuentre la palabra dique.
(Crédito foto: Facultad de Filosofía y Humanidades UNC)

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