LA NOVELA HISTÓRICA ES UNA FORMA POÉTICA DE MIRAR EL PASADO

ENTREVISTAS

Mercedes Giuffre trae a la vida a una mujer olvidada por la historia



Por María Helena Ripetta

"Hace tiempo había leído acerca de las mujeres que participaron de la Conquista y quedaron relegadas por la historia oficial. No solamente las españolas sino, sobre todo, las mestizas y las indias que acompañaron a los hombres en la tarea de poblar las ciudades recién fundadas. Yo había escrito cinco novelas ambientadas en el siglo XIX, otra en la Segunda Guerra Mundial y varias biografías de reinas europeas, pero estaba en un impás cuando me contactó quien hoy es mi editora y me propuso escribir sobre Ana Díaz. La idea me fascinó, porque todavía resonaban en mí aquellos interrogantes sobre las conquistadoras, así que me puse a investigar", dice a Bae Negocios la escritora Mercedes Giuffre.

- ¿Te llevó mucho tiempo de investigación?

-Había leído bastante con anterioridad, por lo que profundicé esas lecturas que me llevaron a documentos catastrales, planos, archivos y trabajos académicos para ambientar la historia y conocer detalles sobre las costumbres, la vestimenta, la alimentación, la arquitectura, las armas, la lengua... Esto me ocupó varios meses, antes de pensar siquiera en los personajes y la trama.

-¿Por qué Ana no fue contada por la historia oficial?

-Ana aparece en documentos y es mencionada por historiadores como el jesuita Pedro Lozano en el siglo XVIII, Pedro de Angelis en el XIX, o Hialmar Gamalsson, Bernando Lozier Almazán y otros en el XX. Sin embargo, no se le prestó demasiada atención, porque la Historia suele encuadrar sus discursos de acuerdo con los marcos ideológicos de cada época. Las subalternidades (entre las que nos contamos durante siglos las mujeres) no fuimos prioridad para el discurso oficial hasta bien avanzado el siglo XX. 

-¿Cómo definís a Ana?

-Como una mujer de dos mundos que tuvo el valor de hacerse a sí misma, a fuerza de sacrificios.

-¿Cuál es la diferencia de las mujeres de su época?

-En general, las mujeres del siglo XVI fueron más fuertes de lo que las retrata la literatura de ese período. Eran sobrevivientes porque la vida les costaba, incluso en los estamentos acomodados, y debían esforzarse, sobre todo en América. Ana logró ser propietaria, lo que le confirió una relativa libertad.

-¿Cuánto tiene que ver en ella el origen de sus padres?

-Todo. Porque era mestiza. No pertenecía por completo a la cultura europea, pero participaba de ella, de la hispanidad. Tampoco pertenecía del todo a las culturas originarias, pero convivía con ellas. Era el producto de una fusión, no siempre consentida, entre ambos mundos.

-¿En esa época era posible encontrar el amor y poder casarse?

-Quiero creer que sí, que siempre fue posible, aunque hubiese oposición. Pero no hay que dejar de lado que la idea del matrimonio, entonces, era la de una forma de supervivencia. En un mundo hecho a la medida de los hombres, no había casi opciones. Por eso es sorprendente lo que hizo Ana, lanzándose a la conquista de su propia tierra y de su propia vida, siendo viuda. Las acciones la definen como alguien especial.

-¿Era consciente de lo que lograba hacer en tiempos en que las mujeres no tenían ningún tipo de poder?

-Creo que sí. ¿Cómo podría no serlo, dado que era la única propietaria en Buenos Aires?

-¿Te costó dejarla cuando terminaste la novela?

-Sí, siempre me cuesta dejar ir a los personajes. Cuando termino una historia, sobreviene un pequeño duelo, algo así como el síndrome del nido vacío. Pero descubrí que ese duelo se supera trabajando, por lo que ya estoy escribiendo una nueva novela.

-¿Qué te gustaría que el lector encuentre?

-Un refugio, pero también una ventana al pasado que le sirva para pensar el presente: lo que tenemos en común con quienes nos precedieron, las continuidades y las diferencias. Hoy las mujeres tenemos más derechos, pero podemos entender la situación de Ana y de los demás personajes de la novela; ponernos en su lugar desde nuestras propias precariedades e incertidumbres.

- ¿Cuál es la importancia de la novela histórica?

-La novela histórica es una forma poética de mirar el pasado y su continuidad con el presente. Debe respetar la documentación, lo probado históricamente, pero tiene la libertad propia del discurso y de la construcción literarios. Eso posibilita que los lectores "viajemos en el tiempo" y nos pongamos en el lugar del otro, o de los otros; que "vivamos" otras vidas con los sentidos y la imaginación -al menos mientras el libro está abierto, o el dispositivo de lectura está encendido-. Eso abre mentes, sensibiliza, genera empatía y posibilita la comprensión de épocas pretéritas y circunstancias que, aunque no sean las nuestras, nos ayudan a explicar la actualidad y cómo se fueron desarrollando las cosas. En el caso de las novelas históricas argentinas, por ejemplo, hay una reflexión identitaria que está siempre presente. ¿Quiénes somos los argentinos? ¿Cómo somos? ¿Cuándo empezamos a serlo? Hay constantes a lo largo de nuestra historia, polarizaciones, confrontaciones y un modo binario de ver la realidad que se repite a lo largo del tiempo. La novela histórica puede reflexionar al respecto, de un modo diferente al que adoptaría un ensayo histórico, sociológico o filosófico. 

-¿Cuándo supiste que querías ser escritora?

-Apenas empecé a leer por mi cuenta, en la escuela primaria, y descubrí la magia de la literatura, que fue un refugio y me hizo vivir experiencias increíbles sin moverme de mi habitación. Se lo dije a mis padres y me anotaron en el taller literario de la escuela.

-¿Qué te da a vos escribir?

-Desde que empecé a hacerlo, es mi forma de vivir y de relacionarme con el mundo. La escritura es mi casa, a donde no puedo estar mucho tiempo sin volver, porque cuando no escribo me invaden el desasosiego y la angustia por un mundo que cada vez entiendo menos.

BAE Negocios


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