EL PUEBLO TIENE DERECHO A SABER

EDITORIAL

Cada 7 de junio en Argentina se celebra el Día del Periodista, donde se recuerda la fundación de la Gazeta de Buenos Ayres por Mariano Moreno en 1810

Por Walter R. Quinteros

La Gazeta de Buenos-Ayres fue un periódico impreso en Buenos Aires, Argentina, entre 1810 y 1821 con el objetivo inicial de publicitar los actos del gobierno de la Primera Junta. Su edición fue encargada por la Junta a su vocal Manuel Alberti.

Muchos de los documentos oficiales fueron redactados por el secretario Mariano Moreno; también colaboraron Manuel Belgrano y Juan José Castelli. Nos recuerda el sitio Wikipedia.

Su primer número apareció el jueves 7 de ese mes, fecha que luego fue elegida como el Día del Periodista por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba en 1938.

Por aquellos años, La Gazeta publicaba las resoluciones oficiales, decretos y otros documentos oficiales, ofrecía noticias de actualidad tanto del extranjero como locales y contenía también los ideales del gobierno. Su lema era la frase "Tiempos de rara felicidad, son aquellos en los cuales se puede sentir lo que se desea y es lícito decirlo", del historiador romano Cornelio Tácito.

"El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con quien miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal". Para logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a la luz un nuevo periódico semanal con el título de Gaceta de Buenos Aires.

La Gaceta tuvo un rol decisivo en la formación de opinión de la sociedad. A través de la misma, Moreno enfatizaba dos postulados democráticos: la libertad de pensamiento y la publicidad de los actos de gobierno. Durante los días festivos y después de oficiada la misa su lectura fue declarada obligatoria para los curas hacia sus feligreses.

El 12 de septiembre de 1821, Bernardino Rivadavia decidió sustituirla por el Registro Oficial.

Muchos políticos actuales tienen el mismo sueño de Bernardino Rivadavia. Porque las opiniones vertidas, los informes, el periodismo de investigación, son una herramienta política, una tribuna de ideas que les molesta.

Hoy se debe honrar el ejercicio del periodismo, y con él, la búsqueda de la verdad y la libertad de expresión.

Hoy, se debe pensar sobre la importancia que tiene el periodismo en la identidad de los argentinos, y especialmente, en los que trabajamos en el interior del interior pregonando nuestras diarias penurias. 

También hoy debemos recordar a aquellos periódicos que en nuestra historia han quedado en el camino, pliegos impresos que fueron profundamente significativos, como el Diario La Idea de Cruz del Eje, Los Principios, La Mañana, Córdoba, y El Tiempo de la capital,  El Bamba de Carlos Paz y tantos otros no menos importantes. Lógico es recordarlos porque atravesaron épocas donde escribir y publicar implicaba caminar sobre delgadas líneas amenazantes por la censura. Donde a la noticia había que adaptarla entre lo cultural y político por sobre cualquier militancia intelectual del editor.

Y saber que en cada página escrita por el periodismo quedarán registrados los acontecimientos sociales, políticos, educativos y culturales de nuestros pueblos, como una fuente a consultar. Aún con editoriales enunciados desde distintas perspectivas sobre la realidad cotidiana.

Es por eso que el periodismo debe ser tomado como una responsabilidad intelectual y moral. Más en estos tiempos en que predomina la velocidad digital, el uso de la Inteligencia Artificial por improvisados redactores, la falta de eficacia en el chequeo de fuentes informativas, y donde predomina quien publica primero y no, quién publica con certeza. 

La labor de los medios periodísticos debe continuar siendo esencial para preservar los hechos, documentar cada historia y sostener el derecho de los ciudadanos a estar informados.  

Aunque a los políticos no les guste, el pueblo tiene derecho a saber.







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