ENTREVISTA CON MARÍA IRINA BONDARENCO

ENTREVISTAS / CULTURA

“La niña que me abandonó”

Por Graciela Miriam Catalán

La niña que me abandonó: novela que explora la memoria, el dolor, la pérdida infinita, la resiliencia y la superación frente a una tragedia; “una mirada literaria que transforma la experiencia en una verdad universal”.

Su autora: María Irina Bondarenco, licenciada en Ciencias Políticas (UCA), docente y comunicadora especializada en cultura. Cursó la Maestría en Periodismo Cultural. Actualmente se encuentra próxima a publicar su trabajo de investigación sobre la influencia de Horacio Quiroga en la construcción del concepto “selva” dentro del imaginario colectivo.

Cabe recordar que, a los 9 años, Irina debió enfrentar una tragedia: el 10 de octubre de 1997, el vuelo 2553 de Austral que cubría la ruta Posadas- Buenos Aires, se estrelló en la zona rural de Fray Bentos, Uruguay. En el siniestro, ocurrido durante una tormenta, fallecieron las 74 personas a bordo, incluyendo a su familia.
Con el transcurso del tiempo, y a través del camino de la vida personal y profesional de la escritora, surge esta novela: un relato que ingresa al universo literario.

En cuanto a su novela, expresa Bondarenco: “me interesa mucho que pueda leerse como lo que es: una ficción y no como una autobiografía, ni como un ejercicio de identificación directa entre autora y protagonista”.

A raíz de ello, desde Tribuna de Periodistas dialogamos con María Irina Bondarenco, para visibilizar, conocer y profundizar en su libro.

TDP —¿Qué la motivó, inspiró y llevó a escribir esta su primera novela “La niña que me abandonó?

MIB —“La niña que me abandonó” comenzó con la necesidad íntima de poner en palabras una escena que marcó un antes y después en mi vida: el accidente del vuelo 2553 de Austral.

—Ese primer capítulo nació como un intento de narrar ese instante fundacional, pero rápidamente se transformó en algo más amplio.

—La novela toma ese hecho como punto de partida para construir la historia de una niña que atraviesa la infancia, la adolescencia y la adultez intentando darle sentido a la muerte, preguntándose por qué ella quedó viva cuando sus padres no. A partir de allí, el libro se convierte en “un recorrido literario sobre la culpa, la memoria y la búsqueda de significado frente a lo irreversible”.

—¿Cuál sería el recorrido interior después de un duelo que traspasa a la protagonista?

—Me gusta decir que los niños no hacen duelos como los adultos. No pueden racionalizar la tragedia ni elaborar conceptualmente la pérdida: la sienten. La atraviesan con el cuerpo, con el silencio, con preguntas que muchas veces no tienen palabras.

—El recorrido interior de la protagonista es el de tantas personas que vivieron en la infancia experiencias adversas como la muerte o el abandono.

—Es una búsqueda constante de sentido: entender por qué seguir viviendo, qué hacer con ese dolor, cómo responder a esas preguntas hondas que aparecen demasiado temprano. Y, sobre todo, cómo honrar a quienes partieron, cómo transformar la ausencia en una forma de presencia que acompañe y no paralice

—¿Qué le interesó mostrar y/o visibilizar a través de Lucía, la protagonista, y todo lo que ello implica?

—A través de Lucía me interesó mostrar el recorrido de una protagonista que parte desde un punto de quiebre absoluto, desde un hecho impensado, algo que estadísticamente no le ocurre a la mayoría de las personas. Desde ese lugar extremo, la novela sigue su camino con sus aciertos y sus errores, con decisiones luminosas y otras equivocadas, mientras intenta darle sentido a su propia vida.

—En última instancia, lo que quise visibilizar es ese proceso íntimo de resignificación: cómo alguien puede atravesar la muerte, interrogarla, convivir con ella, y aun así elegir la vida.

—“Elegir estar viva no como un dato biológico, sino como una decisión consciente”.

—¿Qué respuestas, devoluciones ha recibido desde que la novela se publicó y los mensajes de los lectores que ya la han leído?

—Las devoluciones me tienen profundamente conmovida, agradecida y, sinceramente, sobrepasada en el mejor sentido. El libro se lanzó hace apenas un mes y esta primera etapa estuvo acompañada por lectores que, en muchos casos, conocen mi historia o son personas cercanas.

—Pero poco a poco la novela está llegando también a lectores que no tienen ninguna referencia personal sobre mí, y eso es algo que valoro especialmente.

—“Me interesa mucho que pueda leerse como lo que es: una ficción. No como una autobiografía, ni como un ejercicio de identificación directa entre autora y protagonista”.

—Me conmueve que haya personas que la lean despojadas de la mira del “chisme”, sin la necesidad de preguntarse qué es real, quién es quién o qué parte ocurrió exactamente así.

—Cuando la novela se libera de esa lectura literal, aparece con más fuerza su dimensión universal.

—Lo que más me emociona es que muchos lectores están resonando con la búsqueda de la protagonista, se sienten reflejados en sus preguntas, en su manera de intentar comprender el dolor. Y creo que eso sucede porque la novela no ofrece respuestas cerradas: no viene a explicar el trauma ni a clausurarlo, sino a formular preguntas necesarias, esas que todos, en algún momento, nos hacemos.

—¿Dónde se puede conseguir el libro?

—El libro se consigue a través de la página web de la Editorial Azucena, una cooperativa de trabajo con sede en Avellaneda, con una trayectoria consolidada y alcance nacional.

—Para mí es muy significativo formar parte de un proyecto editorial con ese perfil y esa identidad.

— ¿Tiene pensado o le gustaría participar en la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos?

—Este año voy a estar participando en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que celebra sus 50 años, con una presentación dentro del stand de *Editorial Azucena, que a su vez forma parte del espacio de la Provincia de Buenos Aires.

—Sin duda será un momento muy especial para compartir la novela con nuevos lectoras. Toda la información sobre fechas y horarios la estaré comunicando a través de mis redes sociales, y espero que puedan acompañarme en ese encuentro.

Tribuna de Periodistas

Comentarios