EDITORIAL
No existe la seguridad vial en Cruz del Eje, o no les sirve para la foto
Por Walter R. Quinteros
Ya cansa invitarlos a un paseo por las calles y sus lastimosos parches. Que pase la motoniveladora después de las lluvias, me recuerda a mi padre. Cuando yo jugaba a la pelota, de back central, y con apenas siete/ocho años, los delanteros rivales sabían que eran candidatos a morder la tierra cuando me enfrentaban. La sportlandia no me importaba, pero el fulano no pasaba. El revolcón por el choque obligaba a detener el partido que jugábamos en los baldíos, o canchitas, o potreros, o de cebollitas los domingos a la mañana en el Sportivo, el Alem o el Atlético, en mi pueblo. Ahí nuestros padres entraban, algunos con agua, merthiolate, alcohol, aceite esmeralda Moone, curitas, el mío mojaba su mano con saliva y sobre mi herida sangrante, estampaba un pedazo de papel. Nada de, ¿"le duele pichón"? Al contrario, me decía, "esperalo dos pasos atrás de él, cuando le tiren un pase, picá y llevalo a los laterales con el hombro y el codo, pisale las championes, sacalo de la cancha".
Te extraño viejo.
Aquí hacen lo mismo, ¿cuánto puede durar un triste papel pegado con saliva arriba de una herida sangrando? ¿Cuánto puede durar que la motoniveladora alise una calle con la tierra recibiéndose de barro? Pero dicen; "andá, sacá fotos, filmá. Mostrá que estamos laburando".
Hace exactamente un año hice un editorial sobre la inexistente señalética de estas calles. Bueno, manos anónimas se llevaron el cartel que apenas estaba sostenido por un tornillo, que indicaba que la calle Sarmiento, se llama Sarmiento. Al que indica que la calle Rivadavia se llama Rivadavia, le ajustaron el único tornillo que lo sostiene. Saliva y papel.
De haber en esta lastimosa gestión municipal, una clara idea sobre seguridad vial, las calles hubiesen estado esplendorosas soportando los embates de las lluvias, pero no, todo es saliva y papel. Las alabanzas que elevan al cielo nuestros funcionarios están relacionadas con la Fe que le dispensan al santo de los cajeros, para que no se caiga el sistema cuando meten la tarjeta. Que no se caiga, que no se caiga el sistema San Ñoqui. Que no se caiga.
De haber en esta lastimosa gestión municipal, alguien que regulara, calibrara y controlara los relojes taxímetros, los ciudadanos sabríamos costos del viaje, quién es el inspector, y el técnico responsable, sea o no del INTI. Pero no, total nadie sabe nada de eso. Saliva y papel.
De haber en esta lastimosa gestión municipal, alguien que estudie el caudal de tránsito en horas pico y horas valle que saturan algunas calles, regularían los pocos semáforos que tiene la ciudad. Estudiarían las cuestiones del tráfico. Pero no, saliva y papel.
De haber "gestión" y "compromiso", como nos suelen decir sin que se les mueva un músculo de la cara, ¿quién forma conductores responsables mediante capacitación teórica y práctica? ¿Quién habla de Seguridad Vial? ¿A nadie se le ocurrió crear la Escuela Municipal de Conducción Vehicular? ¿Por qué anda un concejal demagógico plantando un cuasi refugio en una parada de colectivo? ¿Lo vieron? Fuera de norma, antiestético, peligroso. Saliva y papel.
Cuando roben esta idea, nombren al autor. Porque (los conozco, son ocho los Orozco). Saldrán con rimbombantes titulares diciendo que: "Desde la gestión municipal sabemos que la educación y la prevención en el tránsito debe ser una prioridad fundamerntal, empeñada en el objetivo de ampliar las instancias de formación y concientización para conductores, peatones y ciclistas, buscando con este accionar, reforzar la educación vial como política pública, entendiendo que la seguridad en las calles no depende únicamente de los controles, sino también de la formación y la conciencia de quienes circulan diariamente por la ciudad y bla bla blá". No pasen vergüenza, copien y peguen, niñitos. Aunque sea con saliva y papel.
La Escuela Municipal de Manejo seguro, o Conducción vehicular, es una fuente de trabajo.
En las clases teóricas, se pueden agregar normativas vigentes establecidas en ordenanzas que nadie lee, cuestiones legales y formulismos de las aseguradoras. En las clases prácticas, sumarán puntaje aquellos que tengan gimnasia y reflejos para esquivar baches y reductores de velocidad no señalizados. Y al final, para obtener el ansiado diploma que lo llevará directo al Dakar, y que será entregado por el espantaturistas de turno para la foto, el egresado de la escuela deberá indicar cómo hace, con su vehículo en calle San Martín y Rivadavia, para recorrer los 100 metros que lo separan de la Terminal de Ómnibus.
Porque todo es contramano.
Y al ser todo contramano, al conductor le quedan dos opciones:
a) Recorrer 1.560 metros por Alvear, Avellaneda, Mitre y Hernández
b) Recorrer algo más de 1.400 metros por Rivadavia, Sarmiento, Rafael Núñez y Hernández.
De haber en esta lastimosa gestión municipal, un funcionario pensante, uno solo, a eso ya lo hubiesen solucionado. Pero aquí nunca llegaremos a ser un estadio con verde césped, seguiremos siendo el campito donde se pincha hasta la pelota de trapo, donde los golpes y raspaduras en nuestras rodillas, se solucionan con saliva y papel. Bien indiazos.

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