ELOGIO DEL VILLANO

HISTORIAS

In memoriam de Julio Ramos (1935-2006), el ‘inventor’ de ‘Ámbito Financiero’

Por Hugo Asch

“Mi pelea en serio es con Clarín, porque como competidor pretende ahogarme económicamente.  No es algo personal. Tiene que ver con valores esenciales”.

Julio Ramos reporteado por ‘La Nación, el domingo 7 de marzo de 1999.
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El hombre impresiona. No es exactamente gordo, tiene un cuerpo rotundo, macizo y amenazante, como una enorme roca.

No tiene una voz grave, cavernosa, envolvente, pero suele hablar en un tono que navega entre el desprecio y la piedad. Mastica las palabras y las decora con una sonrisa helada. Mira fijo, con los ojos bien abiertos, menos curiosos que vigilantes, revisando el efecto de su discurso.

Mira sabiendo el efecto de su mirada.

Es tosco e indudablemente feo, pero es difícil eludir su seducción, que siempre tiene que ver con el poder. El poder casi físico del dinero, de la influencia, del negocio hecho o por hacer. El poder de los que se permiten andar por la vida sin dudar ni un segundo.

Dicen que los diarios suelen tomar la forma de quién los creó. Pocas veces ese dato es tan cierto como en su diario. 'Ámbito Financiero' también es tosco e indudablemente feo.

Ramos suele ser impiadoso al escribir, arbitrario, cruel. Va directo al punto. Lo suyo no es, por cierto, la prosa cuidada.

‘Las Charlas de Quincho’ tienen un estilo inconfundible: reflejan como nadie la mentalidad, los intereses y la ideología de los que manejan el poder en la Argentina de fin de siglo y están tan, pero tan mal escritas, que sería casi imposible imitarlas en otro medio.

La leyenda dice --como lo decía de ‘La Pavada’, de Crónica--, que la pluma de su dueño diseña cada línea, o al menos la controla. Allí consagra, tritura, aprieta o ridiculiza a cada personaje.

Es la sección que convirtió en imperdible la generalmente insípida edición de los lunes, exclusivamente apuntalada por los deportes en todos los demás medios.

El diseño de su diario, como él mismo, no da respiro. No hay blancos, los títulos son interminables y muchas veces ilegibles. Los recuadritos a una columna permiten un único recreo. ‘Lamentable’, los titulan cuando hay lugar. En dos líneas entra ‘Poco Serio’, otro clásico.

Un día tituló en: ‘El país sufre la desaparición de un estadista como Frondizi’, y muchos se preguntaron quién era el estadista tan parecido a Frondizi que acababa de morir y ponía tan triste a los argentinos.

Cuando uno se sienta frente a la roca que responde al nombre de Julio Ramos, no hay lugar para la duda. El hombre que está enfrente no duda, ni dudará jamás.

LA TRÁGICA MUERTE DE SUS DOS HIJOS LO ENDURECIÓ AÚN MÁS: DIO NOTAS Y SE REFUGIÓ EN EL TRABAJO

La primera vez que lo vi, pocas horas después de la muerte de uno de sus hijos, ahogado en la pileta de su casaquinta. Fue tapa de la revista 'La Semana', hizo fotos, contó todo su drama en una catarsis interminable.

Debe haber notado la sorpresa de sus colegas, que trataban de caminar en puntas de pie por un terreno que él recorría sin anestesia, con su lógica brutal.

“Yo soy periodista, vivo de la información, la busco todo el tiempo, así que no puedo negársela a ustedes si creen que lo que me pasó es importante”.

Lo repitió un par de meses después, cuando otro de sus hijos murió en un accidente de auto. Parecía definitivamente quebrado, pero contestaba cualquier pregunta, sin pedir un minuto de tregua.

Después, me encontré con él en el edificio del 'Grupo 8 de Prensa' que yo dirigía en Tucumán. Había una posibilidad de asociación para sacar una edición diaria de Ámbito. Llegó para revisar las cuestiones técnicas y, sobre todo, conocer a la gente.

El diciembre tucumano es muy caluroso. Yo lo esperaba en un escritorio del directorio, en el piso superior, con el aire acondicionado a full y suficiente espacio para albergar a Ramos y sus dos asistentes.

Él entró, despegando la hoja de la puerta con velocidad de dibujo animado y preguntó, impaciente:
--¿Dónde está la redacción?
La secretaria amable y sonriente, le indicó un sector prolijo, impecable y fresco del salón, preparado especialmente para que se pusiera cómodo, acomodara carpetas y convocara gente por el intercomunicador.
--No, no. Oigamé, la redacción le digo. ¡Dónde está la redacción!
Desde arriba lo vi alejarse con paso enérgico, rítmico, implacable, hacia la selva de computadoras, pieles transpiradas y aire caliente. Dejó el saco en una silla cualquiera, se arremangó la camisa, eligió un escritorio en un rincón y empezó a preguntar.

No paró en dos días.

A veces interrumpía una charla, dejaba la silla, sacaba un centímetro de su bolsillo, medía y calculaba: allí escritorios chicos, acá los más grandes con doble cajonera, contra la pared, los archivos.

Anotaba todo. Garabateando organigramas, pautas, cronogramas de cierre. Parecía entusiasmado. Sólo volvió al aire helado del directorio para despedirse.
Jamás, en dos interminables días, lo vi sonreír.

SILVANA SUÁREZ, NUEVO AMOR, HIJOS, UN DIVORCIO EXPLOSIVO, Y UN JULIO RAMOS FURIOSO... CRUEL, DOLIDO, VULNERABLE

Cuando el mundo periodístico se enteró que Ramos se había puesto de novio con la ex Miss Mundo Silvana Suárez, hubo revuelo y circularon cientos de historias. Nadie ahorraba cinismo ni desmesura.

Una sola cosa parecía cierta: aunque sus cuerpos parecían salidos de la vieja película ‘El Ángel Azul’, la Suárez no era Marlene Dietrich, la corista que enamoraba al inocente profesor. Sobre todo porque Ramos era muchas cosas menos inocente. ¿Qué otra cosa se podía pensar?

Dos hijos perdió y dos hijos volvió a tener.

Su diario peleó y sobrevivió dignamente frente a la competencia feroz e inaguantable de Clarín. Mantuvo la publicidad y el prestigio.

Su matrimonio se desgastó con menos dignidad y su separación explotó.

El hermoso rostro de su esposa apareció en revistas y programas de televisión donde se hablaba de maltrato, un marido obsesivo, indiferente, workaholic, brutal.

Él apareció menos, con su discurso sin emoción y su fealdad. Usó su propio diario para describir, sin ahorrar detalles ni sordidez, episodios con terceros en discordia.

La gente dudó menos que Ramos a la hora de elegir los buenos y los malos de la historia.

Seguramente es injusto, o paradójico, pero uno no deja de sorprenderse cuando Silvana Suárez habla de Ámbito Financiero como "nuestra empresa familiar".

Ella tiene modales suaves, es una mujer bellísima, inteligente y parece una madre ejemplar.

Sin embargo, por primera vez desde la trágica muerte de sus hijos, volví a tener piedad por el impiadoso Ramos. No por ella.

Es curioso. Uno lo imagina por fin vulnerable, víctima del amor o la falta de amor, de los finales trágicos, capaces de resquebrajar la pétrea resistencia de su cuerpo quebrado por una angustia infinita que no le da tregua ni siquiera cuando hace lo que se le canta, a lo bestia y aunque duela, le guste o no a los demás, como toda la vida.
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Este texto fue originalmente escrito como columna para la revista 'Planeta Urbano', en mayo de 1999.
* Julio Ramos fundó Ámbito Financiero en diciembre de 1976 y libró durante toda su vida una guerra desigual contra Clarín.
* En diciembre de 1986 murió Gabriel, su hijo de 26 años, electrocutado en la pileta de su quinta de Parque Leloir, luego de salvar la vida de su hermano menor, Darío.
* Darío Ramos, de 19 años, murió pocas semanas después, al estrellar su Renault 12 contra un camión. Marzo de 1987.
* Claudio, el tercer hijo, contó el drama familiar en un libro y una película que dirigió Néstor Paternostro en 1992: 'La pluma del ángel'.
* Dos años después del inicio de su tragedia familiar, en diciembre de 1988, Ramos se casó con la modelo Silvana Suárez, Miss Mundo 1978.
* En 1989 nació Julia Ramos y en 1990, Augusto. El matrimonio se separó en medio de un tremendo escándalo mediático en 1999.
* Julio Ramos, enfermo de leucemia, murió el 19 de noviembre de 2006, a los 71 años.
* Silvana Suárez murió de cáncer el 21 de octubre de 2022. Tenía 64 años.

HUGO ASCH


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