HISTORIAS
Apellido de prócer, militar, gobernador, padre de industrias. El rastrojero, la moto Puma, el Pulqui. Todo le pertenece a él, el hombre con apellido de prócer. Y la industria desaparecida de una Córdoba que se ha primarizado
Por Juan Cruz Taborda Varela
Con San Martín gobernador y mente suprema de la industria argentina, los desarrollos en la vieja Fábrica de aviones viraron hacia objetos que quedarían por siempre marcados en la identidad del pueblo cordobés. Por lejos, a la cabeza, inolvidable y poderosa, la moto Puma.
¿De dónde salió la insuperable Puma? En los primeros meses del ‘51, el gobierno de Perón recibió de Alemania una donación de 50 motocicletas marca Gorique, que venían con un motor de 98 cm3. Perón decidió regalarlas en un acto de la Unión de estudiantes secundarios en Buenos Aires, en donde estaba San Martín. Que le pidió a Perón traerse una moto alemana a Córdoba. La trajo en avión, la llevó a la Fábrica, la hizo desarmar por completo y con todas las piezas en la mano, dijo:
—Hagamos una igual, pero cordobesa, con materiales y tecnología nacional.
¿Por qué la idea del gobernador San Martín? Porque uno de los problemas de la época era el transporte del personal de la Fábrica. Los colectivos no eran suficientes, los tiempos de traslados se extendían demasiado, los obreros vivían en lugares alejados y la alta producción hacía que hubiera varios turnos, lo que complicaba aún más el traslado.

Con todo listo, San Martín lo llamó a Perón y le propuso fabricar una moto cordobesa de bajo costo pensada para los que no podían comprarse un auto.
—Está bien pensado brigadier, es una buena idea -respondió desde Casa Rosada el presidente-. Pero tiene que ser una moto que no sea veloz, para que la gente no se mate.
Sobre la base de la citada moto alemana, en junio del ‘52 comenzó la fabricación de la moto que San Martín llamó Puma, con un motor de 98 cm3. 400 unidades mensuales de la primera experiencia, hasta que llegaron la segunda y la tercera serie, con motor de 125 cm3. Y mientras andaba en una Puma, San Martín donó varias hectáreas al Sur de la ciudad a la Fundación Eva Perón que hoy es la Ciudad Universitaria de la UNC.
Pero la historia tuvo un giro dramático. El 28 de septiembre de 1951 Benjamín Menéndez, tío de…, se alzó contra el gobierno nacional. Al día siguiente, Perón reformuló el gabinete y volvió a llamar a su amigo San Martín, el gobernador de Córdoba. Sin mucha explicación, Perón le ordenó que renunciara, que debía hacerse cargo del ministerio de Aeronáutica. Dos años y medio habían pasado desde su asunción. San Martín debió abandonar Córdoba y en su lugar asumió Atilio Antinucci, porque Lacasse, el vice, había muerto hacía unos meses.
San Martín, de nuevo en Buenos Aires, siguió mirando hacia Córdoba. Creó Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME) en marzo del ‘52 y ya no fueron solo aviones o motos, también fueron autos. Los primeros fueron el Institech de carga, el Institute sedán, el rural y el rastrojero. Inicialmente todos se llamaban Institec porque eran producidos por el Instituto Aerotécnico. El rastrojero picó en punta: se convirtió en el auto más vendido de la Argentina. Después se sumaron los tractores Pampa y las motos Gilera, en asociación con un empresario italiano; y los talleres Forja y el golpe de estado del ‘55 y San Martín guarecido en una embajada y el diario Clarín del 5 de octubre del ‘55 en donde se informa de un supuesto allanamiento a la residencia del ex gobernador en donde se habrían secuestrado documentos que revelaban su participación en negociados. San Martín, alojado en una embajada para evitar su detención, no soportó la mentira (no solo que no había negociados, ni siquiera había habido allanamientos) y salió de su refugio para defenderse pero lo detuvieron y lo mandaron al Penal de Ushuaia (el que Perón había cerrado por inhumano) y después al de Magdalena y así estuvo hasta que en el ‘58, Frondizi liberó a todos los presos políticos de la dictadura de Aramburu.
La cárcel golpea como ninguna otra experiencia de vida. San Martín salió enfermo de su presidio y debió someterse a tratamientos en Estados Unidos, donde estaba su amigo Domingo Liotta. Allá murió el viernes 16 de diciembre de 1962. Sus restos fueron velados el martes 20 en su casa de Villa Belgrano y el miércoles 21 enterrado en el San Jerónimo, donde descansa desde entonces.
Aquella muerte dolió. Pero la muerte peor fue la de 1980, cuando el ministro Martínez de Hoz, en una tarjeta elegante enviada a sus cómplices, decía: La comisión liquidadora, a través del decreto 1448/80, tiene el agrado de invitar a usted al cóctel que se celebrará con motivo del cese definitivo del ciclo histórico cumplido de las Industrias Mecánicas del Estado.
HOY

Comentarios
Publicar un comentario
El comentario estará sujeto a la aprobación del equipo y su administrador. Gracias.