DOS POEMAS DE JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN

CULTURA

Dijo de él Unamuno; "No ha pasado Galán por la tierra como callada sombra; deja cantos de consuelo para los pobres soñadores del sueño de la vida. En estos cantos nos queda el alma de su alma. Se la dio su pueblo y a su pueblo vuelve"

José María Gabriel y Galán (Frades de la Sierra, Guijuelo, 28 de junio de 1870-Guijo de Granadilla, 6 de enero de 1905) fue un poeta español que desarrolló su obra en castellano y en dialecto extremeño.​

José María pasa su infancia en su villa natal, donde asiste a la escuela, y a los quince años se traslada a Salamanca para cursar los tres primeros años de Magisterio en la Escuela Normal, época de la que datan sus primeros versos. El cuarto curso (1888-1889) lo realiza en la Escuela Normal Central de Madrid, ciudad que le produce rechazo. ​

Obtenido el título de magisterio, se le destina a Guijuelo, a unos 20 km de su ciudad natal (1889-1892) y posteriormente a Piedrahíta (Ávila) (1892-1898). Su estado de ánimo es bajo y se define como un hombre de carácter melancólico, sensible y de profundas convicciones religiosas, que ya se perciben en sus poemas. 

En 1893 tras conocer a su mujer, Desideria García Gascón (1874-1954),​ nacida en el seno de una familia de terratenientes, experimenta un cambio radical, que se acentúa a partir de su boda, el 26 de enero de 1898 en Plasencia. Abandona el magisterio y se traslada a Guijo de Granadilla en Cáceres, donde administra la dehesa El Tejar, uno de los latifundos que eran propiedad de la familia de su esposa. Allí encuentra el tiempo y sosiego para madurar su poesía alrededor del campo, las gentes, las monterías... Muchos manuscritos inéditos de esta época se recuperan gracias a la contribución de sus herederos y no son publicados hasta medio siglo después de su muerte.

EL EMBARGO

Señol jues, pasi usté más alantiy que entrin tos esos,
no le dé a usté ansia
no le dé a usté mieo...

Si venís antiayel a afligila
sos tumbo a la puerta. ¡Pero ya s'ha muerto!

¡Embargal, embargal los avíos,
que aquí no hay dinero:
lo he gastao en comías pa ella
y en boticas que no le sirvieron;
y eso que me quea,
porque no me dio tiempo a vendello,
ya me está sobrando,
ya me está gediendo!

Embargal esi sacho de pico,
y esas jocis clavás en el techo,
y esa segureja
y ese cacho e liendro...

¡Jerramientas, que no quedi una!
¿Ya pa qué las quiero?
Si tuviá que ganalo pa ella,
¡cualisquiá me quitaba a mí eso!
Pero ya no quio vel esi sacho,
ni esas jocis clavás en el techo,
ni esa segureja
ni ese cacho e liendro...

¡Pero a vel, señol jues: cuidaíto
si alguno de ésos
es osao de tocali a esa cama
ondi ella s'ha muerto:
la camita ondi yo la he querío
cuando dambos estábamos güenos;
la camita ondi yo la he cuidiau,
la camita ondi estuvo su cuerpo
cuatro mesis vivo
y una nochi muerto!

¡Señol jues: que nenguno sea osao
de tocali a esa cama ni un pelo,
porque aquí lo jinco
delanti usté mesmo!
Lleváisoslo todu,
todu, menus eso,
que esas mantas tienin
suol de su cuerpo...
¡y me güelin, me güelin a ella
ca ves que las güelo!...

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SIBARITA

¡A mí n'ámas me gusta
que dali gustu al cuerpo!

Si yo fuera bien rico,
jacía n'ámas eso:
jechalmi güenas siestas
embajo de los fresnos,
jartalmi de gaspachos
con güevos y poleos,
cascalmi güenos fritis
con bolas y pimientos,
mercal un güen caballo,
tenel un jornalero
que to me lo jiciera
pa estalmi yo bien quieto,
andal bien jateao,
jechal cá instanti medio,
fumal de nuevi perras
y andalmi de paseo
lo mesmo que los curas,
lo mesmo que los médicos...

Si yo fuera bien rico,
jacía n'ámas eso,
¡que a mí n'ámas me gusta
que dali gustu al cuerpo!





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