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viernes, 18 de agosto de 2017

GUNTER GRASS: CUENTOS CORTOS


Las ventajas de las gallinas de viento

Porque apenas ocupan sitio
en sus perchas de corrientes de aire
y no picotean mis domésticas sillas.
Porque no desprecian las duras mondas de los sueños,
ni corren tras las letras
que el cartero pierde cada mañana ante mi puerta.
Porque se quedan quietas
de la pechuga al penacho,
paciente superficie, escrita en letra pequeña,
sin olvidar plumas ni apóstrofos…
Porque dejan la puerta abierta
y la clave sigue siendo la alegoría
que canta de vez en cuando.
Porque sus huevos son tan ligeros
y digeribles, traslúcidos.
Quién vio ese instante
en que el amarillo se harta, agacha las orejas y calla.
Porque su silencio es tan suave,
la carne del mentón de una Venus,
las alimento…

A menudo con viento del Este,
cuando pasan las hojas de tabiques intermedios,
se abre un nuevo capítulo
y me apoyo feliz en la valla,
sin tener que contar las gallinas…
porque son innumerables y se multiplican sin pausa.


Inundación

Esperamos que cese la lluvia,
aunque nos hemos acostumbrado
a permanecer invisibles, tras la cortina.
La cuchara es colador ahora y nadie se atreve ya
a extender la mano.
Muchas cosas flotan por las calles,
cosas bien escondidas en tiempo seco.
¡Qué penoso ver las sábanas usadas del vecino!
Vamos a menudo al indicador de nivel
y comparamos, como relojes, nuestras cuitas.
Algunas cosas pueden regularse.
Pero cuando los aljibes se desborden y se colme la medida que heredamos
tendremos que ponernos a rezar.
El sótano está sumergido, hemos subido las cajas
y comprobamos con la lista el contenido.
Todavía no se ha perdido nada…
Como es seguro que las aguas bajarán pronto
hemos empezado a coser sombrillitas.
Será muy duro volver a cruzar la plaza,
claramente, con sombra de plomo.
Al principio echaremos de menos la cortina
y bajaremos al sótano a menudo
para contemplar la marca
que las aguas nos legaron.


Estadio de noche


Lentamente ascendió el balón en el cielo.
Entonces se vio que estaba lleno el graderío.
En la portería estaba el poeta solitario,
pero el árbitro pitió fuera de juego.


Sustento de profetas

Cuando la langosta invadió nuestra ciudad,
no traían ya la leche a casa y el periódico se asfixiaba,
abrieron las cárceles y soltaron a los profetas.
Entonces recorrieron las calles los 3.800 profetas.
Podían hablar impunemente y alimentarse a placer
de aquel fiambre saltarín y gris que llamábamos plaga.

Qué otra cosa se hubiera podido esperar…

Pronto volvieron a traernos la leche, el periódico respiró
y los profetas llenaron las cárceles.


Asuntos de familia

En nuestro museo—vamos todos los domingos—,
han inaugurado una sección nueva.
Nuestros hijos abortados, embriones pálidos y serios,
se acurrucan en simples tarros de cristal,
preocupados por el futuro de sus padres.



Günter Grass
(Danzig, actualmente Gdansk, Polonia, 1927 - Lübeck, 2015) Escritor alemán cuya obra narrativa reflexionó ácidamente sobre la historia de su país y la sujeción del individuo a las ideologías imperantes. En 1999 recibió el Premio Nobel de Literatura "por su forma de descubrir y recrear el rostro olvidado de la historia". 

De origen alemán por parte de padre y polaco por el lado materno, militó en su adolescencia en las Juventudes Hitlerianas y fue llamado a filas en 1944, hecho prisionero por los americanos y liberado en 1946. Tras desempeñar diversos trabajos y oficios (bracero agrícola, picapedrero), ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Düsseldorf para seguir cursos de escultura, que luego continuaría en Berlín. En sus inicios cultivó paralelamente la creación plástica (escultura y artes gráficas) y la literaria en las vertientes poética y dramática, componiendo piezas como Faltan diez minutos para Buffalo (1957), Inundación (1957) y Tío, tío (1958).
Fue sin embargo la narrativa, en la que se concentró a partir de 1958, la que lo lanzó a la fama con El tambor de hojalata (1959), primera de las novelas que integran la denominada "trilogía de Danzig". La obra tuvo una enorme resonancia, generó una gran polémica literaria y cimentó el renombre del autor. En ella, como en las otras dos (El gato y el ratón y Años de perro), su ciudad natal constituye el telón de fondo ante el cual se desarrolla la historia del protagonista, Oskar Matzerath, un enano que deambula permanentemente acompañado de un diminuto tambor, a cuyos redobles va evocando un animado fresco de la pequeña burguesía alemana entre 1930 y 1950.
Internado en una institución psiquiátrica, Oskar Matzerath narra su vida desde el comienzo. Esta narración se intercala con un diario que escribe en su reclusión y que abarca de 1952 a 1954. El personaje no ha crecido desde los tres años a causa de un accidente provocado con objeto, precisamente, de detener su crecimiento. En cambio, maduró intelectualmente cuando aún se hallaba en estado embrionario. Esta disparatada peculiaridad le permite ver con toda claridad lo que le rodea, pero sin participar en nada, en una auténtica relativización de la propia realidad. Desde su singularísima situación, Oskar evoca su infancia en Danzig, donde su madre y el marido de ésta regentaban una tienda de comestibles. Con ellos convivía un primo, de origen polaco, que formaba con el matrimonio un ménage à trois.
Llegó después la ascensión del nazismo, y el pequeño Oskar se dedicaba a perturbar los desfiles de los camisas pardas tocando su tambor de hojalata. Después de empujar al primo polaco a la muerte durante el asedio de la oficina de correos, se integró en una troupe de enanos que, durante la guerra, hacían números de circo para entretener a los soldados. De regreso en Danzig, y en el momento en que el Ejército Rojo se disponía a tomar la ciudad, consiguió que su padrastro muriese asfixiado al obligarle a tragarse una insignia nazi.
El lenguaje de Grass es como una pirotecnia de truculencias, pastiches estilísticos, juegos de palabras y descripciones llenas de dramatismo y no ajenas a ciertas evocaciones simbólicas. Völker Schlöndorff realizó en 1979 una película basada en esta novela. La labor de desenmascaramiento es llevada a cabo desde una perspectiva de ingenua intrepidez, que opera totalmente al margen de cualquier ideología o tendencia moralizadora y pone en marcha una amplísima gama de recursos estilísticos y compositivos.
El tono satírico-grotesco predomina también en El gato y el ratón (1961), a la que sigue Años de perro (1963), donde la historia política de Alemania en el segundo cuarto de siglo sirve, una vez más, de marco referencial a los avatares y conflictos de una relación entre dos amigos de infancia. Después del estreno y la publicación en Berlín del drama Los plebeyos ensayan la rebelión (1966), en el que se pone en entredicho la postura del dramaturgo Bertolt Brecht en relación al levantamiento antiestalinista del 17 de junio de 1953 en Berlín oriental, publicó las novelas Anestesia local (1969), cuya versión teatral resumida apareció ese mismo año con el título de Antes, y Diario de un caracol (1972), que reflejan la intensa actividad política del escritor en las filas de la socialdemocracia alemana.
En El rodaballo (1977), acaso la más ambiciosa de sus creaciones novelísticas, recurre al mito y a la historia para plantear una parábola de la condición humana y de la relación hombre-mujer que contiene, además, una historia del arte culinario y una aguda sátira del feminismo. La obra se compone de nueve capítulos correspondientes a los de la gestación. Una mujer es la protagonista de cada capítulo, que se desarrolla en distintas épocas de la historia y tiene como hilo conductor la alimentación humana desde la época de las cavernas hasta nuestros días, otorgando a las conquistas culinarias mayor trascendencia que a las guerras y a los episodios consignados en las historias convencionales.
El protagonista que subyace al conjunto de la narración es el rodaballo, y el punto de partida de la inspiración es un cuento sobre ese pez del autor romántico Philipp Otto Runge. Capturado en la edad de la piedra, el rodaballo promete al pescador que si lo suelta le ayudará a liberarse del matriarcado imperante. De ahí deriva la concepción viril de la historia, hecha de imposición del poder y de sumisión de la realidad a la elucubración que desemboca en el totalitarismo, nutrido por invenciones tales como Dios, el progreso o la revolución. El libro de cocina es el verdadero texto de historia, el que recoge la estricta realidad y los progresos y conquistas del género humano, porque el hombre, más que un animal racional, es un animal (el único) capaz de cocinar. En nuestra época, el rodaballo es capturado de nuevo, pero esta vez por tres feministas a las que promete, si lo sueltan, apoyar su causa. Pero ellas no lo liberan y le organizan un juicio, con lo que el curso de la historia no se invertirá, y a los excesos del predominio viril no sucederán excesos por parte del sexo opuesto.
Günter Grass publicó posteriormente, entre otros títulos, el relato Encuentro en Telgte (1979), evocación de su actividad dentro del "Grupo 47" y de la figura de Hans Werner Richter, ambientada durante la guerra de los Treinta Años, y las novelas Partos mentales o los alemanes se extinguen (1980) y La ratesa (1986), melancólica prefiguración del fin de la Humanidad en un holocausto atómico del que sólo se salvarían las ratas.
En 1978 apareció Escarmientos, libro que reúne sus discursos y escritos políticos, y dos años después se editaron sus Ensayos sobre literatura 1957-79. Entre sus últimas obras cabe citar Alemania, una unificación insensata (1990); la novela Malos presagios (1992); Cuatro decenios(1992); Es cuento largo (1995), libro muy crítico acerca del proceso de la reunificación alemana, y Mi siglo, colección de cien relatos (uno por cada año del siglo) publicada en 1999, año en que fue doblemente galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y con el Premio Nobel de Literatura.
En 2002 publicó A paso de cangrejo, nueva narración sobre la Alemania de la Segunda Guerra Mundial que abordaba el sufrimiento de los alemanes a través del relato del hundimiento de la embarcación Wilhelm-Gustloff en 1945, en el mar Báltico. En 2006 vieron la luz el poemario Lírico botín, que recoge la producción poética de los cincuenta años anteriores del autor, y la narración autobiográfica Pelando la cebolla, en la que Grass hizo pública su condición de miembro de las SS durante su primera juventud. La noticia desató ríos de tinta en todo el mundo, pero especialmente en su país de origen, en el que no faltaron las voces que reclamaron la renuncia del escritor a su Nobel. Grass tuvo que salir al paso pidiendo perdón por su "pecado de juventud", mientras que sus defensores esgrimieron su continua dedicación a la causa antibelicista y a la denuncia de los desmanes y horrores provocados por la guerra.
Socialdemócrata convencido, Günter Grass nunca evitó salir a la primera línea del debate público para defender sus puntos de vista. Así, criticó la reunificación alemana por considerarla demasiado acelerada y traumática para la República Democrática Alemana, y defendió siempre los derechos de las minorías en su país. En su momento, fue un defensor del movimiento sandinista. Crítico con el capitalismo, no perdía ocasión de señalar su íntima injusticia y, en su opinión, la reducción que opera en las formas sociales de experiencia del mundo y de relación entre las personas.
Fuente: cuentosimperdibles.wordpress.com - biografiasyvidas.com - Foto: letrasperdidas.galeon.com

FERNANDO FERNÁNDEZ DUVAL: YO TUVE QUE DAR LA CARA



A mi me pasó esto porque Feliciano de la Cruz sintió solemnemente su soledad en los huesos, porque a su paso todo el mundo le gritaba: Feliciano barriga é serón y porque no era un mañeé como yo, de menuda figura y pocas carnes, que vine desde pequeño de un batey y después de una jurunera del fin del mundo, a donde nunca ha llegado una máquina de cuatro ruedas, ni un bombillo con luz. Feliciano de la Cruz, no era ciertamente como yo, y sin embargo aterrorizaba a machos y hembras e incluso a los perros que ladraban a su paso y salían huyéndole con el rabo metido entre las patas, como si hubieran visto salir al mismísimo diablo, tal vez por su rostro invertido, con los ojos esquinados y saltones, la frente y los pómulos anchos, mejillas escurridizas y una barbilla estrecha y en punta, por lo que además le decían cara de cueco.

Recuerdo muy bien la tarde cuando vine un día como hoy, o mejor dicho, cuando Facundo el carnicero me trajo junto a mí hermana Casilda, EPD, haciendo de contrapeso en cada lado del serón, colocado encima de una mula que hedía a peste, para que la carga de dos puercos vivos de cincuenta y treinta libras cada uno, no se cayera al suelo. 

¡Préstame a esos dos muchachos! le oí pedirle con autoridad a mi padrastro Mariano, que mañana se los devuelvo sin quitarles un pedazo, y todavía es mañana, pues no nos devolvió y por eso nos quedamos viviendo aquí en su casa del Asiento, en contra de nuestra voluntad, en el cuarto de servicio del fondo del patio, a donde guardaban los víveres que se preparaban para llevar al mercado, las sillas y los arneses de montar, las gallinas ponedoras con jirigüao entre las plumas, con tres gallos padrotes, de buena raza, por cierto, que cantaban en las madrugadas y nos despertaban sobresaltándonos hasta matarnos el tiempo en las literas, dos perros de razas de buen tamaño, un pastor alemán y un dálmata, un viralata muy sarnoso y flaco, que ladraban y una docena de perdices que revoloteaban el cuartito cuando tenían hambre.

En este sitio nos trataron como dos extranjeros, que mucho nos echaron en cara, porque todo el mundo cuando nos veía se daba cuenta por el pelo crespo y duro de nuestras cabezas, el color negro de nuestras pieles y los rasgos de nuestras grandes bocas bembudas, que sobresalen en nuestras caras, a diferencia de los que viven aquí, que lucen sus melenas bien planchadas y el claro de su piel, orgullo de su ancestro español.

Feliciano de la Cruz lloraba su soledad en silencio, o salía al patio debajo de la luna o de una jumiadora colocada en la rama de algún árbol raquítico, de los muchos que había en redondel. Se ponía cabizbajo. Rezongaba y mullía como una gata en celo. 

Aunque no era un mañeé, pero a don Facundo le daba igual, nos trataba como tal y con desprecio por nuestra condición, al fin los negros son igualitos, unos trapos é mierda, nos imputaba seriamente y se reía a carcajada, sobre todo, cuando tomaba ron, oyéndose el eco de su voz por todas partes. 

Yo me le acerqué amigablemente a Feliciano de la Cruz, mientras los otros le salían huyendo como el diablo a la cruz. Me hice su amigo con mucha fidelidad y de uno que le decía Diego Pata é Ñame que había mandado en su localidad a un hombre al infierno a freír moscas por asuntos de honor y por lo cual vino a dar entre despeñaderos a esta tierra.

Ese Diego dio mucha agua que beber, de lo valiente que fue, con la risa y mirada de loco que tenía con sus ojos desorbitados como dos luceros, pero como nada bueno dura mucho en esta tierra, al poco tiempo de estar aquí, conoció a una mujer de familia que lo mudó enterito, dejándonos solos a mí y a Feliciano de la Cruz en casa de don Facundo. Me cuentan que vive como un hacendado, pues el papá de la mujer, rico al fin, lo puso a vivir como la gente, limpiecito de su cuerpo y de su ropa, en casa propia y amueblada con sus tres calientes. 

Diego a mí me protegió de los otros, pero también a Feliciano de la Cruz cuando nos molestaban, pelaba por su largo y filoso cuchillo, que siempre llevaba escondido debajo de la camisa, se cuadraba con suma agilidad y se ponía en pelea como gato barcino que era. Los tres nos hicimos muy buenos amigos, casi inseparables, que hasta envidia daba a los otros peones de la casa. 

Con la partida de Diego, empezó Feliciano de la Cruz a sufrir de soledad y de indefensión como fiera acorralada. Me dijo que sentía miedo, mucho miedo, porque todo el mundo lo relajaba y le tiraba piedras y le salía huyendo de lo feo que era, hasta el propio don Facundo se las tomó contra él y de un atrás para adelante lo echó del cuartito y entonces Feliciano de la Cruz se puso a deambular conmigo, ora, contando las estrellas en las noches y en las madrugadas, ora, llenándose de polvo por los muchos caminos que recorría con el sol en las espaldas, andando y desandando por los montes, hasta el día en que estoy confesando frente al fiscal de la provincia que me mira amenazante, escéptico y esquelético, de ojos pequeños y perspicaces, rostro de piedra y mueca burlona, porque inesperadamente tuve que dar la cara, apretar el pecho fuertemente y las dos orbitas que cuelgan entre las piernas, crujir los dientes como perro en rabia y defenderlo como un macho bragado. Le propiné entonces una herida muy peligrosa en el pecho a un fulano de malas purgas que le fue encima con malas intensiones y el pobre Feliciano de la Cruz no pudo defenderse, porque también terminó muerto.


Fernando Fernández Duval
Sociólogo, escritor y proyectista dominicano
Foto: elsiblo.blogspot.com

IBARRECHEA: TODO SOBRE LOS TRENES

Cuando entré a preguntar si había un tren que llevara las cenizas de mi padre a su última morada, los sospechosos de siempre se mostraron sorprendidos.
Con ruidosa parafernalia politiquera, ensayaban torpes respuestas.
Algunos canallas me tiraron pistas falsas.
Tal es así, que quisieron hacerme creer que aquellos trenes que engrandecieron mi Patria, desaparecieron como si fuesen enormes dinosaurios de hierro.
Lo hicieron de un día para otro y sin aviso previo, se fueron de las vías sin dar explicaciones, -me argumentaban sin culpas-.
Pero que algún día, cuando encuentren las llaves de los portones de los depósitos, les harán sacar la tierra y el óxido acumulado y los expondrán en museos o en las plazas de los pueblos, como un medio de transporte de otras épocas.
Lo afirmaban con una sonrisa irónica, ceremoniosa y gentil, bien estudiada para la ocasión y hasta me palmearon la espalda señalándome la salida, mientras sus dedos y lenguas se manchaban con el color del dinero que contaban afanosamente, y obtenido por la siniestra venta de los "improductivos Ferrocarriles" a una oscura empresa multinacional.

Creo tener algunas certezas cuando mi padre fue limpiando su escritorio por última vez.

Cuando fue apagando las luces de su oficina.
Cuando dio las dos vueltas de llave en la cerradura.
Y finalmente, cuando cerró el candado de uso obligatorio.
Creo, que tenía la vista nublada y un nudo en la garganta.
Apuesto lo que quieran, a que ése día, el primero de su jubilación, no volvió a su casa en taxi, ni en ómnibus.
Para mi, aquel ferroviario ilustrado, puso las manos en los bolsillos, las cerró con fuerzas y se volvió caminando por las vías, haciendo un inventario de los durmientes deteriorados, de los tramos de rieles a renovar y quizás por ahí, frente a una cruz de San Andrés que señala el Pare, Mire, Escuche, Cuidado con los Trenes, se aflojó la corbata.
Mi padre era eso.
Un ferroviario de los de antes.
Una enciclopedia ilustrada tras cuarenta años de servicio, dividida en varios tomos y titulada "Todo Sobre Los Trenes"

Cuando empecé a tener un poco de razón en mi pequeño mundo, aprendí que él era el Capataz de Vía y Obras.

Que tenía una cuadrilla de Peones a su cargo, una "zorra" a bomba, primero y una con motor después.
Pero que antes de eso, él había empezado como uno de esos Peones.
En una oportunidad, descubrí traviesamente, sus mamelucos con olor a fuell oil, guardados por ahí y con estopa en los bolsillos, para que no se olvide de sus orígenes.
Pero lo recuerdo con saco, corbata y gorra.
Siempre con sus puños cerrados y el pequeño diccionario habitando el bolsillo trasero del su pantalón.
Supe, mientras crecía, que además fue Revisor, Jefe de Revisores, Que trabajó en Tráfico, que fue Supervisor y finalmente Instructor.
Hasta ése día en que entregó las llaves, bajó por las escaleras, cruzó el andén y empezó a caminar por las vías desiertas.

Tengo plena certeza, que lo hizo con un nudo en a garganta, con los ojos llorosos y los puños cerrados.
Apuesto lo que quieran a que, en algún bolsillo del sobretodo, llevaba el pequeño diccionario de hojas viejas, gastadas y sucias, como libreta de almacén, y los distintivos clavados en la solapa.
Uno de "La Fraternidad"
Otro, que lo distinguía como "Personal Superior de los Ferrocarriles Argentinos"
Seguramente, ése dolor en el pecho, que debe haber sentido y que no le avisó a nadie, fue el comienzo de una fisura en su corazón.

Alguien me contó algo sobre mi padre, creo que me dijo que cuando entraba al aula a dar instrucción sobre mantenimiento de máquinas y vagones varios, en el pizarrón y con letra claramente legible, escribía la frase ·"Yo también fui uno de ustedes"

Después repartía los manuales, resúmenes y apuntes que se encargaba de corregir en su casa, por la noche, mientras escuchaba sus discos de música clásica.

No sabía yo, de aquella obsesión que tenía, de marcar con una "X" con tiza de color amarillo, los vagones que él consideraba que debían ser revisados.
De la asistencia diaria del personal.
De los atrasos de las formaciones, tanto de pasajeros como de carga.
Los pedidos de material del almacén de repuestos.
Los inventarios del pañol.
Los pedidos de provisiones para el normal funcionamiento.
La señalética en buen estado.
Los cursos a dictar.
Y a esta no la sabía nadie. Era motivo de abandono de hogar, si faltaba un plato de sopa en la mesa de un ferroviario.

Ahora entiendo porqué a mi padre no le gustaban las despedidas.

Una tarde de un día domingo, él viajaba a Buenos Aires y yo lo acompañé hasta la estación, él subió al furgón de cola, cuando el tren ya estaba en marcha.
Lo hizo de un salto.
Abrió la puerta trasera y dejó su valija.
Se asomó nuevamente.
Y levantó las manos para saludarme.
Yo corría por el andén, hasta el final de la plataforma, moqueando.

Al final, cansado, me quedé mirándolo hasta que el tren se hizo chiquitito así.

Como si juntásemos los dedos índice y pulgar, chiquitito así.
La tristeza me invadió tanto, que terminé cerrando las manos con fuerza y después me las guardé en los bolsillos.
Volví a casa silbando bajito y como quién va pateando tarritos.

Creo, con absoluta certeza, que al creador indomable de "Todo Sobre Los Trenes" le debo muchas cosas.

Si me prestan varias manos, no me alcanzarían los dedos para enumerarlas.
Pero voy a nombrar las que considero son mas importantes.
A mi viejo le debo: un abrazo, un beso, un fuerte apretón de manos, un te quiero, un gol.

Si, un gol.
En el lugar donde guardo mis insobornables fantasmitas del recuerdo, hay dos fotos en blanco y negro del equipo de fútbol llamado "Estrella Roja" donde yo jugaba.
Una foto, parados de izquierda a derecha, el técnico y seis pibes como yo, abajo en cuclillas, cinco pibes como yo, que soy el último a la derecha y con las manos sobre la pelota.
Otra foto, de izquierda a derecha, el técnico de brazos cruzados, yo al medio con la pelota bajo el brazo y mi viejo con la copa del campeonato obtenido, casi sobre mi cabeza.
Aquel día le ganamos al "Oncecorazones" y en una oportunidad, quité la pelota en la mitad de la cancha, cargué mi almita de adrenalina y empecé a correr hasta el arco contrario, cuando salió a marcarme el arquero, saqué mi mejor puntapié, la pelota de cuero se elevó.
Pasó por encima del arquero, por encima del travesaño, por encima del alambrado, por encima de la tapia y se fue... afuera.
Mi padre se comía la gorra.
-Eh! Doña, Doñita, eh señora! Me alcanza la pelota?

Ibarrechea
diceelwalter@gmail.com, 
www.diceelwalter.blogspot.com
(Artículo publicado en diversos diarios, revistas y antologías)

FOTOGRAFÍAS: NICK BRANDT

Nick Brandt es un fotógrafo ingles (nacido en Londres en 1966, actualmente vive en Topanga, California) que trata la fotografía de animales salvajes (normalmente de África Oriental) de forma artística, como contraposición al estilo normal del género de fotografía de animales salvajes. Sus fotografías, de un increíble romanticismo e impregnadas de una plasticidad casi pictórica, recuperan los antiguos senderos de la nostalgia, esplendor y belleza de un continente indómito de naturaleza salvaje, tan infinitamente hermoso como cruel, extenso y lleno de contrastes, e increíblemente seductor como es África.

Elephant herd, Serengeti, 2001

Elephant mother and two babies, serengeti, 2002

Elephant with exploding dust, Amboseli, 2004



"Me aproximo muy cerca de estos animales tan salvajes, a menudo tan sólo a algunos metros de ellos. No utilizo un teleobjetivo. Es porque deseo ver tanto cielo y paisaje como sea posible para mostrar los animales en su propio contexto. De esa manera, las fotos dicen mucho, tanto sobre la atmósfera del lugar como de los animales. Y estando que cerca de los animales, consigo un sentimiento verdadero de conexión íntima con ellos, con el animal que tengo delante de mí. A veces es una sensación de que ellos mismos se están presentando para una sesión de estudio."




Cheetah in tree, Massai mara, 2003

Elephant exodus, Amboseli, 2004

Hippos on the mara river, Massai mara, 2002



Nick Brandt
Estudió Cine y Pintura en la St. Martins School of Art.
Se instaló en los EEUU en 1992, realizando videoclips para Michael Jackson (Earth Song, Stranger in Moscow), Moby, Badly Drawn Boy y Jewel.
Fue precisamente dirigiendo Earth Song, en Tanzania en 1995 cuando la increíble fauna africana y los maravillosos paisajes de las sabanas del Serengueti y el Masai Mara, le inspiraron a tratar de capturarlos a través de películas, pero sin lograr conseguirlo, pasándose a la fotografía en el 2000, lo que le permitió lograrlo, configurando su propio y característico estilo.
En los años siguientes Brandt, viajo numerosas veces a Kenia y Tanzania donde no solo recorrió las características sabanas y praderas de esta región de África, sino que también visitó los bosques de las costas orientales del Lago Tanganica para fotografiar chimpancés y las selvas de Ruanda para retratar a los últimos gorilas de montaña.
En 2005 publicó su primer libro On This Earth.
Entre 2004 y 2006 realizó numerosas exhibiciones, incluyendo Londres, Berlín, Nueva York, Los Ángeles, Hamburgo, Santa Fe, Sídney, Melbourne y San Francisco.
En 2009 publicó A Shadow Falls, el segundo libro de su trilogía y actualmente está trabajando en el tercero, que piensa publicar en 2013.
Su modo de trabajo consiste en fotografiar con cámaras analógicas de formato medio, pasar a digital mediante escáner, trabajar en Photoshop y hasta realizar tratamientos HDR, para finalmente imprimir con impresoras de chorro de tinta o analógicamente por contacto a través de grandes negativos obtenidos digitalmente, aunque actualmente realiza la mayor parte de sus copias con impresora.

Fuente: nickbrandt.com - cadadiaunfotografo.com - Foto: vacioesformaformaesvacio.blogspot.com

JOSEFINA PLÁ: POEMAS



Déjame ser

Deja llevarme mi última aventura.
Déjame ser mi propio testimonio,
y dar fe de mi propia
desmemoria.
Déjame diseñar mi último rostro,
apretar en mi oído los pasos de la lluvia
borrándome el adiós definitivo.

Déjame naufragar asida
a un paisaje, una nube,
al vuelo humilde de un gorrión,
a un brote renaciente,
o siquiera al relámpago
que abra en dos mi último cielo.

Sujétame los brazos.
engrilla mis tobillos,
empareda mis párpados.
Pero tatuada una flor en la pupila,
crucificada un alba debajo de la frente,
acurrucado un beso en la raíz de la lengua,
déjame ser mi propio testimonio.




El amor realizado

El amor realizado es un sorbo de muerte
que nos pasa los labios, que se filtra en las venas.
El alma que nos cambia es más ancha y vacía:
más triste y más sedienta, la boca que nos deja.

Dentro del corazón, alárgase una sombra
cada vez que los labios su antiguo vaso llenan.
El amor realizado aguza en nuestros ojos
del imposible anhelo la trémula saeta,
y es paso que prolonga, en cruel hechizo mágico,
ante la planta laxa la cansadora meta...

Amor: perfecto guía para ir al encuentro
del dolor apostado al fin de cada senda...



Recuerdos


Recuerdos a la rosa. Estuvo un día
donde tú me besabas.
Salúdame al rocío. Te mojó los cabellos
con mi primera lágrima.

Al polvo que se va rayo adelante
de sol, dile mi nombre, por si lo recordara.
Junto a un mismo septiembre,
una mañana,
en un viejo desván, juntos danzamos.

Y dirás mi nostalgia a la manzana
entre las manos del niñito enfermo.
Allí yo supe el último sabor de la esperanza;
por ella clausuré mi huerto
y aseguré el postigo de mi última ventana.

Recuerdos a la rosa.
Saudades para el ala
que cruce por el cielo de tu tarde.
Yo con ella subí hasta tu campana.

… Recuerdos a la rosa que ha de nacer un día
donde yo te besaba.




María Josefina Plá 
Josefina Plá, nació en la Isla de Lobos, Canarias, España el 9 de noviembre de 1903. Poeta, dramaturga, narradora, ensayista, ceramista, crítica de arte y periodista, se radicó en Asunción en 1927. Aunque española de nacimiento, su nombre y su obra están totalmente identificados con la cultura paraguaya.
Obtuvo numerosos reconocimientos y premios importantes, como el del Memorial de América Latina de San Pablo, el Premio Mottart de Literatura de la Academia Francesa y la medalla de las Bellas Artes de España.
En 1998 le fue concedida la ciudadanía honoraria del Paraguay. El 11 de enero de 1999, Josefina Plá falleció en su modesta casa de Asunción.
Fue colaboradora por muchos años de las páginas del diario ABC Color, y también del Suplemento cultural de nuestro diario.
Fuente: portalguarani.com - poemas-del-alma.com - abc.com.py. - 
Foto: abc.com.py

MÚSICA: PAT METHENY


"Fragile"
Subido por: osvaldo manzanero
Gentileza: YouTube estándar




                                      "And I Love Her"

Subido por: Pat Metheny
"The Beatles were huge for me. Without them, I don't know if I even would have become a musician or a guitar player. When their hits started coming out, I was 8 and 9 years old and it had a tremendous impact on me. I saw the movie "A Hard Day's Night" multiple times when it came out and I always loved that song. It is kind of impossible to imagine doing a record like this without including at least one Beatles song." - Pat Metheny
Pat Metheny "What's It All About" | patmetheny.com / nonesuch.com
Gentileza: YouTube estándar


Patrick Bruce Metheny 

Nació el 12 de agosto de 1954 en Lee Summit, Missouri, suburbio al sureste de Kansas City, Estados Unidos.
Su hermano, el trompetista Mike Metheny, lo inició en el jazz. Después estudió con Wes Montgomery y Charlie Christian.
Cuando tenía quince años ya tocaba regularmente con los mejores músicos de jazz de su ciudad y consiguió una beca para asistir a centros musicales auspiciados por la revista Downbeat y luego entró, también becado, a la Universidad de Miami, donde también fue profesor.
En la Universidad conoce al bajista Jaco Pastorius y en 1975, junto al baterista Bob Moses grabaron, bajo el nombre de Pat Metheny, el disco Bright Size Life, para el sello ECM. Después el vibrafonista Gary Burton, le propone unirse a su banda. Dos años después, con el teclista Lyle Mays, Mark Egan y Dan Gottlieb, se forma Pat Metheny Group, donde fusionan jazz y folk. Los coqueteos del grupo con el rock y con el pop, causó rechazo entre los puristas.
En 1984 dejó el sello ECM y pasó a grabar para Emi primero y para Geffen después. Pat Metheny Group, ha sido el único grupo que ha obtenido siete premios Grammy consecutivos. Ha recibido incontables distinciones como Mejor Guitarrista de Jazz y diecisiete premios Grammy en las más diversas categorías: Mejor Rock Instrumental, Mejor Disco de Jazz Contemporáneo, Mejor Solo Instrumental de Jazz y Mejor Composición Instrumental.
Con su mujer Latifa, tuvo dos hijos, Jeff Kaiis y Nicolas Djakeem.
Fuente: buscabiografias.com - YouTube - Foto: es.wikipedia.org

viernes, 11 de agosto de 2017

ROCÍO DURAN-BARBA: POEMAS

(107)
La primavera susurra
                            La eternal
                            allá en los Andes
La cara de su niebla
se confunde con la mía

La fragancia de su frío
                      con mi río

La irreconciliable blancura de los pliegos
                           que escriben los montes
con mis pliegos vacíos


(115) 
Mis ojos cambiantes
de golpe
están buscado
las alturas del frío
El poncho
              de la cuna
La nostalgia
de pencos
azulando
la tierra de la choza
en el armonía
              de la Mitad del Mundo


(125)

Partí
Siguiendo el despertar
        de pétalos lejanos

Dejé la madreselva
de plástico y azúcar
         de eléctricos anuncios
               flotando anonadados

Dejé toda experiencia
                            vivencia
                                 convivencia

Me desnudé al partir
para mirar de frente
la ruta que se abría
                 fluyendo del pasado
pidiendo deletrear
                 nuestro presente


 (Leyenda)

Desde una primavera
adormilada
resurgió una leyenda
Se adelantó
     desenredó
Silbó
            más allá
más acá

Se acurrucó en tu silencio
                            en el mío

Y la leyenda fue...

Una luz escapó del arcano
Detonó
       Bendición?
       Maldición?
       Algún augurio?

El detonar sacudió
a un pueblo
   un hombre
  
Visionario
tomó sus alpargatas
Se enfiló por la cuesta
                   de la chicha
cargando la consigna
                de sus dioses:
Buscar aquel relámpago
entenderlo
         conjurarlo
                 acaso poseerlo

Viajó
Rodó-se-levantó

Tropezó con la luz
acariciando un valle
diluyéndose al sol
                ensimismada
señalando el lugar
en donde el hombre
fundaría su casa
Nuestra casa

Quito
entre la luna
          que apenas se asomaba
y el sol
          de distinta latitud

 Mas la luz prosiguió
   GiróGiróGiró

Animó Guayaquil
   junto al mar
                  que apenas despertaba
            sobre nácar
                  de intensa calidez

Vivificó su poder
y bosquejó
Esmeraldas
Cuenca
Macas
Riobamba
Manabí
entre otras ciudades
que ya se acomodaban
            en un solo horizonte
            bajo un mismo misterio
            y estrellas incontables
como un solo país
 Mi país


Rocío Durán-Barba
Rocío Durán-Barba. Ecuatoriana, francesa. Novelista, poeta, ensayista, pintora, periodista. Una de las plumas más relevantes en el universo actual de la literatura latinoamericana (Claude Couffon). Autora de más de 40 libros traducidos en algunas lenguas. Ha escrito para revistas latinoamericanas y europeas. Ha recibido algunos premios entre los cuales: La Condecoración Manuela Sáenz Libertadora del Libertador, otorgada por la Academia Bolivariana de América; la Medalla del Senado Francés, la medalla Vermeil de la Academia Arts, Sciences, Lettres de París, la Orden de la Manzana de Oro de la Red de Poetas de Buenos Aires… En el 2017 recibió en Francia el Premio de la ciudad de St-Orens, Premio de las Artes literarias; y el Premio OVIDIO por su obra literaria publicada en francés.Presentación en París: leer aquí. Artículos y fotografías: aquí. www.rocioduranbarba.com - Fuente: vericuetos.fr  
Foto: poemas-del-alma.com