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viernes, 8 de enero de 2016

LIANA CASTELLO: ¿DÓNDE ESTÁS?


A veces miro a mi madre y me pregunto quién es y, sobre todo, dónde está. La vejez le jugó una mala pasada. Se llevó una parte de su memoria, mezcló su pasado y su presente, haciendo incierto su futuro.



Demencia senil, dicen los médicos; un gran dolor, digo yo.

Hay enfermedades que dañan el cuerpo, y otras que lastiman la mente y, en parte, el alma.

Mi madre está internada, y todos los días voy a visitarla.

Antes de entrar, no puedo evitar preguntarme a quién voy a encontrar, y no siempre parece ser mi madre.

Muchas veces no sabe quién soy, ni cómo me llamo. Otras, cree que yo soy su madre, otras, su hermana. Va y viene en el tiempo, entre recuerdos, fantasías y realidades.

Trato, casi siempre infructuosamente, de traerla conmigo, de recordarle no solo quien soy yo, sino también quién es ella.

Es muy doloroso ver a alguien, a quien tanto amamos, perdido, vagando por mundos a los que no podemos acceder y que, presumo, no son nada agradables.

Hay momentos en los que me agrede, y, si bien me duele el alma, sé que no es ella quien lo está haciendo.

Suelo pensar que hubiese sido preferible que su cuerpo enfermase y no su mente. En un cuerpo enfermo, aun en los más castigados, uno puede seguir siendo uno mismo, nuestra esencia puede mantenerse intacta. El cuerpo de mi madre goza de buena salud, pero ella tampoco es consciente de ello.

No puedo hacer más que acompañarla, no es poco, pero no alcanza para que regrese de verdad a mi lado.

Me siento sola, como si ella ya no fuese parte de este mundo. No soy una niña, lejos estoy de serlo, pero me he dado cuenta de que no hay edad para necesitar a una madre y yo quisiera que ella estuviese conmigo.

La extraño, pero sé que la extrañaré aún más cuando se haya ido definitivamente y que mi desamparo será aun mayor.

Entonces, cada vez que esa sensación de desamparo me alcanza, tomo su mano y la aferro a la mía.

Algunas veces, solo algunas, ella me mira, me reconoce y sonríe.

Solo en esas ocasiones no me pregunto dónde está, simplemente, porque, en ese preciso momento, está conmigo, con todo lo que eso significa.


Liana Castello
Nací en Argentina, en la ciudad de Buenos Aires. Estoy casada y tengo dos hijos varones. Siempre me gustó escribir y lo hice desde pequeña, pero recién en el año 2007 decidí a hacerlo profesionalmente. Desde esa fecha escribo cuentos tanto infantiles, como para adultos. Trabajo para la editorial San Pablo para su revista on line, soy redactora de la Revista Bilbao Buenos Noticias (Argentina), Directora del portal www.Encuentos.com y Embajadora de Paz de mi país. Mis cuentos han sido publicados en editoriales tales como Tinta Fresca de Argentina, Santillana de México, Norma de Puerto Rico, España (Antología a beneficio de la Fundación Josep Carreras) y acaba de salir mi primer libro propio con cuentos infantiles de Editorial Lesa (Argentina. También soy autora de los cuentos infantiles del Programa Construcción Ciudadana del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Trabajo asimismo para Papelera Nacional Peruana, con cuentos infantiles en cuaderno didácticos. He ganado algunos premios, entre ellos el de la Fundación Mujica Lainez con un cuento en homenaje a Manuel Mujica Lainez. Soy miembro de la Fundación Debra Argentina que asiste a personas con una enfermedad llamada Epidermolisis Bullosa o Ampollar.
Si tuviera que definir mi género te diría que, es INTIMISTA en los cuentos para adultos, ya que desmenuzan los sentimientos y sensaciones. No puedo decir que la protagonista de mis cuentos sea la historia en sí, sino como viven los personajes esas historias por las que van transitando.
Respecto de los cuentos para niños puedo escribir cortos y largos, en rima o prosa, lo que todos tienen como hilo conductor, es el mensaje que trato de transmitir. Siempre pienso en un valor para transmitir a la hora de escribir y esto puede ser a través de una historia corta o de un cuento largo.
En síntesis, hago lo que amo y lo hago no sólo como un medio de ganarme la vida, sino más que nada porque me hace feliz y porque estoy convencida que escribir es una de las formas en las que podemos ayudar, concientizar y comunicarnos con el otro. (Liana Castello) - Fuente: www.encuentos.com

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