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viernes, 17 de agosto de 2012

ANÓNIMO

Antes que Anónimo se perdiera bajo las luces de la Avenida Maipú, saludé a la Guardia de Infantería que me cubría las espaldas.

Esto sucedió hace unas noches atrás.

Anónimo encontró mi teléfono celular, lo apagó, lo guardó, supongo que caviló un poco sobre su destino.
Finalmente llamó y dijo "Yo lo tengo"

Las cosas se sucedieron de tal forma que pensé que se trataba de un ladrón pidiendo recompensa. Llamé a la policía y pedí que cubrieran mis espaldas en el lugar del encuentro.

- Mi mamá me dijo que si tengo algo que no es mío, debía devolverlo.
Me dijo Anónimo sin soltar mi mano que estrechaba con fuerza.

- Eres un buen chico.
Le dije.

Anónimo no quiso darme su nombre, no aceptaba recompensa alguna, y vestido como un rappero, cruzó Sarmiento y siguió por Maipú.
La Guardia de infantería le puso el seguro a sus armas y salieron de su escondite.
Mientras tanto, sobre aquella figura que se perdía bajo las luces de la Avenida Maipú, se iba formando una aureola, una aureola cada vez más, grande que me parece, subía hasta el cielo.
Sin escalas.













Ibarrechea

3 comentarios:

  1. a veces las apariencias engañan. vestirse y actuar y caminar de una forma es para ellos un camuflage escritor. buena descripción.. pero llamaste a la Guardia de infantería?

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  2. Anónimo debe tener nombre y apellido aunque sea ficticio!

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