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lunes, 13 de junio de 2011

IBARRECHEA: INVENTARIO

Sarmiento
Una vez.
Me llamaron de la Intendencia de un  pequeño pueblo de mi Provincia, para preguntarme si aceptaba la Presidencia de la Comisión Pro plaza a Sarmiento. Dije que sí.
Sarmiento tiene, en ése pueblo, su plazoleta al lado de la Terminal de ómnibus.
No se a quién se le ocurrió después, poner nuestros nombres en una placa en el pedestal del maestro inmortal. La última vez que fuí a ver aquel pueblo, fui a la plazoleta, estaba linda, con el pasto cortado y llena de flores, pero a Sarmiento, manos anónimas lo habían pintado de verde y con los labios rojos.
El río se desplaza mansamente, cien metros mas allá.

El último hombre en la tierra
Una vez.
Escribí un libro que se llama "El último hombre en la tierra", trata sobre un mercenario que acepta ésa forma de vida porque sabe que tiene una enfermedad terminal.
Que levante la mano el ladrón que se llevó la computadora con el disco donde estaban grabadas las trescientos diescisiete páginas de acción y amor.
Por suerte, la copia impresa, está a resguardo, acechando a que el tiempo pase.
Cuando se edite, me dijo un amigo, hará furor.
Las nubes cambian de forma suavemente, sobre mi cabeza.

Música
Una vez.
Conducía lentamente el interno seiscientos treinta y cuatro de la Línea ciento treinta y tres, desde Villa Martelli, hasta Constitución y Barracas.
"...Buen día señores pasajeros, con el permiso del chofer voy a hacerles entrega de un espectacular peine marca Pantera de cuarenta y dos dientes, de un plástico especial reforzado y antibacteriano que ayuda a combatir la caspa, este peine viene acompañado por una serie de cinco peines más, de distintos tamaños y medidas, que son de uso corriente en todas las peluquerías, o sea señores pasajeros, ustedes se llevarán estos seis peines a tan sólo cinco pesos, cinco pesos es prácticamente un regalo como verán, ya voy señor, y les estoy ofreciendo un producto de altísima calidad y que puede llevar en el bolsillo del caballero ó en la cartera de la dama, que no va a molestar."
Una señora me dijo al bajar por la puerta delantera, en Puente Saavedra, "Gracias por la música."

Un cacho de cultura
Una vez.
Se me ocurrió una idea brillante, hacer que entre todo el mundo a la Escuela de Aviación Militar y visite el salón de la Cultura, una muestra de Esculturas, Pinturas y Artesanías.
En la misma página, donde citaban todas las salas de arte, estaba " La Vocalía Segunda"
Por los teléfonos a veces se escuchan voces raras,  "Con quién quiere hablar?"

Rodilla
Una vez.
Mandaron un córner con viento a favor, yo jugaba de arquero, salté y atrapé la pelota con mis dos manos y caí al suelo abrazado a ella.
Y sentí un dolor y la sentí a ella que me decía "...no me sueltes más amor, no esta vez."
Si los médicos te dicen que hay que operar, hay que operar.

Amadeo
Una vez.
Mi padre me llevó a Buenos Aires en el Rayo de Sol, comí en el coche comedor, una milanesa con huevos, la soda Dry Canada, se corría por la mesa de aquí para allá mientras mirábamos las lucecitas de los pueblos al pasar. Las cuchetas eran confortables, papá dormía en la cucheta de abajo, yo en la de arriba, al otro día me tomó de la mano entre el gentío y viajamos hasta el monumental, esto no es Núñez, me dijo, aquí termina el barrio de Belgrano.
La gente y los papeles no me dejaban ver bien pero lo ví salir por el túnel, era un gigante de remera color gris con guantes en la mano y una gorra que vendían en la Tienda "La Victoria" Toda la gente gritaba Amadeo!, Amadeo!, Amadeo! y yo también .
En la revista Goles del martes, la remera gris se veía sepia clarita y el pantalón, sepia oscuro.
Los aviones pasan bajito por el Monumental, yo ví a uno salir de la caseta de Radio El Mundo y dibujar su sombra por el área grande que da al rio de la plata.

Subdirector 
Una vez.
Dispuse que había que agilizar el tránsito en la Ciudad de Jerónimo Luis de Cabrera.
Cambiemos las paradas y los recorridos de los ómnibus, dije, audaz y convencido.
Entonces, enojada, la mujer más linda del mundo preguntó quién fué el bolú, al que se le había ocurrido eso, mientras acomodaba sus carpetas entre los brazos y miraba espantada hacia la Plaza España.
A veces necesito un abrazo de los recuerdos... pero en silencio.

Ibarrechea

1 comentario:

  1. ¡Cuantos recuerdos amigo! ¡Que bueno que siempre escribas una página de tu libro, tu historia!...

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